La competitividad sana es buena para los niños

la competitividad en niñosEl ser humano es muy competitivo por naturaleza. Quién no ha estado de niños con amigos o hermanos y se ha retado con ellos con las típicas frases como “a ver quien llega el primero al portal”, “la que salte más lejos, gana” o ha escuchado por parte de sus padres eso de: “quien acabe antes el puré tiene dos onzas de chocolate”.

Entonces ¿es bueno que nuestros pequeños se eduquen desde la competitividad? La respuesta es sí. Según los expertos, la competitividad es una cualidad necesaria en el desarrollo de nuestros hijos que les ayuda a mejorar con eficacia cualquier actividad que realicen. Pero debemos fomentar una competitividad sana y positiva. Con ello, les enseñamos a nuestros hijos que cometer errores no es malo, sino todo lo contrario, nos enseña a superarnos a nosotros mismos y que no hay que esforzarse simplemente por ganar, sino por superarnos constantemente y hacer mejor las cosas cada vez que las intentemos.

Beneficios de la competitividad sana

En este aspecto, cabe recalcar que el papel de los padres es muy importante, ya sea marcándoles los limites o enseñándoles desde el ejemplo. La competitividad vista desde el plano del crecimiento y no desde la victoria como fin, es también una excelente oportunidad para enseñarles la empatía y el respeto hacia los demás.
Los padres podemos cambiar su actitud ante sus derrotas o sus victorias, recordemos que siempre seremos sus referentes, tienen que ver como nosotros también intentamos superarnos en nuestros proyectos y, puede que lo logremos o puede que no. Pero no por ello, nos dejamos llevar por la frustración y el desánimo.
Fomentando una sana competitividad en nuestros hijos, podemos conseguir múltiples ventajas que facilitarán su desarrollo personal:

  • Valorar el esfuerzo y no el resultado
  • Disfrutar de lo que hacen
  • Trabajo en equipo
  • Deportividad
  • Aprender de los errores y saber perder
  • Disciplina y la importancia de una buena preparación
  • Conocer sus propios limites

hermanos divirtiéndose juntos

La competitividad siempre va existir en nuestras vidas y lo experimentamos desde pequeños ya sea en la familia, en los juegos, el colegio… y, posteriormente, y sobre todo, en el trabajo. Como anteriormente ya lo habíamos mencionado, los padres tenemos un rol esencial para evitar desarrollar una competitividad excesiva y dañina para el niño y la niña, sin querer, a veces cometemos errores, como demandarles altas notas académicas, compararles con hermanos, amigos, primos… o exigirles que vayan mas allá de sus procesos naturales de crecimiento. Esto desencadena no solo una insatisfacción de todo el beneficio que le ofrece la actividad, sino que también les convertirá en seres egoístas, queriendo destacar y conseguir estar por encima de otros a cualquier precio y sin importarles las consecuencias. Esta actitud puede llevar al niño o la niña a serios problemas como pueden ser:

  • Baja autoestima.
  • Estrés por la necesidad de ganar a toda costa
  • Rechazo al fracaso.
  • Baja tolerancia a la frustración

Con esta entrada, hemos querido poner de manifiesto que, según los expertos, el objetivo de fomentar una competencia sana en nuestros hijos es que vaya adaptando sus cualidades y personalidad para enfrentarse, con la actitud idónea, a los desafíos que la vida les pondrá en su camino y a adquirir las herramientas emocionales necesarias para convivir y aceptar las derrotas, y disfrutar de las victorias.

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