¿Es mi hijo superdotado? ¿Cómo puedo ayudarle?

Niño superdotado haciendo ejercicio matemáticoNo es tarea fácil saber si tu hijo es superdotado. En muchas ocasiones, los síntomas que muestra un niño con este diagnóstico pueden confundirse con otros problemas, como por ejemplo, con el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH). Es muy frecuente la confusión entre estas dos patologías debido a que los superdotados se aburren en clases repetitivas y lentas para su intelecto, ya que ellos aprenden mucho más rápido que los demás niños. Por eso, lo habitual es que se distraigan en clase, que se inquieten o que molesten.

Cuando se habla de un niño superdotado la gente cree que todo es positivo, pero no es así. Los niños superdotados a veces son muy conflictivos. La gente piensa que son niños con notas excelentes, que aprenden todo fácilmente, que no necesitan ayuda… pero altas capacidades y fracaso escolar suelen ir unidos más de lo que pensamos. De hecho, la falta de detección o de recursos para tratar esta patología hace que muchos acaben fracasando en el colegio y con problemas sociales. Por eso, una vez detectado, hay que informar al colegio para comenzar el tratamiento lo antes posible.

Un error muy común es creer que un niño muy inteligente, y que saca buenas notas, es superdotado. Además, sobresalir en una o dos áreas no quiere decir que se sea superdotado. Precisamente una de las características de un niño superdotado es que sobresale entre las personas de su misma edad en prácticamente todos los ámbitos de la vida debido a sus altas capacidades. Por eso, no es igual ser inteligente que tener altas capacidades. De hecho, todo el que posee altas capacidades es inteligente, pero no todos los inteligentes tienen altas capacidades. La mayor diferencia está en que el coeficiente intelectual de los superdotados debe ser igual o superior a 130.Niña superdotada tocando el violín

Cuando un niño es superdotado, y aun no lo sabemos, los padres están asustados porque ven cómo su hijo se comporta de manera diferente a los demás niños de su edad. Cuando éstos son un poco más grandes los padres siguen teniendo miedo porque sus hijos pueden llegar a sufrir depresiones y fracaso escolar. Y más tarde, cuando los niños son conscientes de su alto intelecto, muchos quieren abandonar el cole porque aprenden muy rápido y se aburren en clase. Pero todos estos comportamientos son habituales tanto en los padres como en los niños superdotados.

Cómo saber si tu hijo es superdotado

Aun cuando un niño superdotado es todavía un bebé puede empezar a mostrar signos de una inteligencia mayor de la que le corresponde. Solo en su mirada podemos notar como si nos quisiera preguntar algo, o ya es capaz de seguir objetos con la mirada. O cuando comienzan a hablar lo hacen ya con bastante fluidez. O empiezan a preguntar por todo muy precozmente. O comenzará a leer carteles, posters, letreros de tiendas…

Los padres pueden empezar a observar en sus hijos muy pronto algunos rasgos de los que hemos hablado, pero es a partir de los cinco o seis años cuando podemos comenzar a hablar de un auténtico diagnóstico, antes de esa edad solo son suposiciones. También hay test para esas fechas tempranas, y aunque pueden darnos algunas pistas, tampoco son muy fiables. Sin embargo, hacia los seis años todo se estabiliza, y de ahí en adelante el coeficiente intelectual es el mismo que a los 20, a los 30, a los 50… porque quien es superdotado lo es para siempre.Bebé superdotada

Según las consultas que se hacen a los médicos expertos en este tema, los padres vuelven a preocuparse por si sus hijos son superdotados cuando están terminando la ESO. La razón es porque hasta ahora aprobaban sin esfuerzo, apenas tenían que estudiar, pero ahora se ven perdidos porque no saben cómo afrontar esta nueva situación. Entonces, comienzan los problemas de autoestima, les falta motivación y habilidades sociales, lo que nos lleva en muchos casos al fracaso escolar.

¿Por qué muchos niños superdotados acaban fracasando en el colegio?

Aunque parezca mentira el 50% de los niños diagnosticados como superdotados terminan fracasando en el sistema educativo español. Hoy en día, lo único que se hace es acelerar el curso a estos niños, la adaptación curricular, o los cursos especiales, pero esto no es suficiente. Se estima que en España hay unos 200.000 niños superdotados que no están ni diagnosticados ni escolarizados como tales. Es más, según un estudio realizado por expertos, muchos profesores no sabían que tenían un niño superdotado en su clase. Y colegios enteros decían no tener superdotados en sus aulas, cuando después se demostró que en cualquier colegio español hay un 2% de niños superdotados. Por este motivo se han juntado varias asociaciones para que se diagnostiquen estos casos correctamente y para que se les dé una educación acorde con su intelecto.

Es recomendable que un niño superdotado reciba una atención especial. Es decir, deben de ir a un colegio normal, pero deben pasar más tiempo estudiando que los otros niños. Deben acudir a programas de aprendizaje enriquecidos. Para llevar a cabo todo esto, el profesor y los padres tienen que formar un equipo para controlar los avances del niño.

Comportamientos más comunes de los niños superdotados

Para establecer si un niño es superdotado debe tener menos de 18 años y un coeficiente intelectual igual o superior a 130. Normalmente desde que son bebés hacen cosas poco frecuentes, como seguir con la mirada, pero esto no siempre pasa. Suelen tener un gran sentido del ridículo, se aburren con lo que otros niños se divierten, leen muchísimo, son realmente buenos con los legos, puzles… Aquí te mostramos más características que suelen cumplir los niños superdotados.

Por ejemplo, suelen ser muy precoces a la hora de comenzar a andar, hablar y leer, y suelen tener gran habilidad con los números; Muestran una gran curiosidad preguntando el por qué de todo continuamente; Expresan interés por temas que no corresponden a su edad, por ejemplo, la muerte, la vida, la existencia de Dios… Se concentran con gran facilidad; Prefieren hablar con adultos y jugar con niños mayores; Son bastante despistados, muy sensibles y piensan rápido; Son muy exigentes con ellos mismos, hiperactivos mentales, y tienen muchos intereses a la vez.Niña superdotada pensando

Los niños superdotados también suelen mostrar baja autoestima, prefieren estar aislados de los compañeros y a menudo tienen problemas de conducta, cuestionando las normas y la autoridad. Por otro lado, si no reciben la educación que corresponde a su intelecto suelen aburrirse y acaban por desmotivarse, pudiendo desarrollar el temido trastorno por déficit de atención e hiperactividad. Aunque en este caso, al contrario que vimos en el anterior post, los niños no necesitan medicación, solo se aburren. Por todo lo anterior, es muy fácil que el niño termine en fracaso escolar.

Otros aspectos a tener en cuenta:

– Se sienten raros e incomprendidos.

– Suelen dormir poco.

– Son bastante observadores y abiertos a situaciones inusuales.

– Aparentemente son muy distraídos.

– Tienen muy poca motivación hacia el profesor.

– Son independientes e introvertidos.

– Dibujan muy pronto a las personas completas, con cabeza, tronco, brazos y piernas, no con palos y un círculo como cabeza.

– Pasa mucho tiempo solo jugando con sus muñecos, pintando o leyendo.

– Es hipersensible y tiene un sentido muy acusado de la justicia y por el mundo que le rodea.

Cómo estimular y/o ayudar a niños superdotados.

Un niño superdotado puede sobresalir aunque tenga todo en contra, como pertenecer a un barrio conflictivo, vivir en un hogar desestructurado o situaciones así. Sin embargo, en una casa donde los padres fomentan la cultura, el leer y el aprendizaje a cualquier niño le será más fácil estudiar y aprender, mucho más a un niño superdotado. Porque aunque un niño está superdotado genéticamente, cuantos más estímulos tenga a su alrededor mucho más podrá desarrollarse, teniendo mucho que ver la familia en este punto.Niño superdotado estudiando feliz

Los niños con esta patología suelen ser muy frágiles y caen fácilmente en la frustración y la depresión. Por eso, hay que evitar que se aburran motivándoles. Cuanto más ocupados estén, cuánto más se satisfaga su hambre de aprender, mejor. Aunque esto muchas veces agota rápidamente a los padres. Incluso en muchos casos éstos llegan a pensar que su intelecto no sirve para ayudar a sus hijos en sus tareas. Algo completamente erróneo. Los padres siempre deben prestar atención al niño y ayudarle a aprovechar todo su potencial. Deben apoyarles en todo momento y ofrecerles estudios que les ayuden a desarrollar sus necesidades intelectuales.

Algo básico es ofrecer a estos niños un lugar tranquilo para concentrarse, donde puedan leer y estudiar sin distracciones. Además, se debe jugar con ellos, se les debe meter en algunas conversaciones de mayores para que puedan expresar sus opiniones, se deben tener en cuenta sus preferencias por los estudios extraescolares y apuntarles a algo que elijan ellos, no los padres. Es importante ir con ellos a sitios donde puedan aprender cosas nuevas, que no vean todos los días, como museos, bibliotecas o exposiciones.

 

 

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