Cómo evitar que tus hijos sean adictos al móvil o a la tablet

niños y nuevas tecnologíasLos niños actuales crecen con las tecnologías, son parte de su identidad. Y, si tienes un adolescente en casa, seguro que no se separa del móvil y/o la tablet ni un momento. Pero, por un momento, imagina que tuvieras un móvil cuando tú eras adolescente, tendrías conversaciones interminables con la persona que te gustaba, estarías como locx por contárselo todo a tus amigxs, verías durante horas aquel vídeo musical que tanto te gustaba…etc. Un mundo lleno de posibilidades en un momento en el que las hormonas rigen tu vida.

Seguro que tú mismx cuando sales de casa y te olvidas el móvil, o tienes poca batería, te pones nerviosx. Imagina el joven que tiene las emociones a flor de piel. Es un caldo de cultivo perfecto para convertirse en un adicto al móvil o a la tablet. Por eso, estos consejos para evitar que tus hijos sean adictos al móvil o a la tablet.

 

Adolescentes con sus móviles en el parqueUna vez que lo has entendido, y que te has puesto en su lugar, es más fácil tratar esa adicción. Tenemos que evitar largas e inútiles discusiones que inevitablemente surgen entre adolescentes y padres. La mayoría de las veces te dirán un “tú no me entiendes”. Por ese motivo, vamos a tratar de ayudarte con varios consejos para evitar que tus hijos sean adictos al móvil o a la tablet. Así, será más sencilla la labor de desintoxicación tecnológica.

Más atención al móvil que a los hijos

El Dr. Jenny S. Radesky, pediatra del Centro Médico de Boston, observó con dos colegas a 55 grupos de padres e hijos en un restaurante de comida rápida. Encontraron que 40 de los adultos enseguida sacaron los móviles y los utilizaron durante la mayor parte de la comida.

Esto podemos observarlo cualquiera de nosotros a menudo en restaurantes, parques infantiles, en la calle… Y si lo hacen fuera, en casa también, o más. Se presta más atención a los dispositivos que a los niños.Bebé entretenido con una tablet

Nuestros hijos se sienten ignorados, sienten que no nos importan, y afecta profundamente nuestra comunicación con ellos. Se pierde una interacción muy importante en los años en los que somos imprescindibles para ellos. Es algo que va a pasarnos factura en algún momento si no hacemos nada al respecto.

7 consejos para evitar que tus hijos sean adictos al móvil o a la tablet

Los móviles con internet se han generalizado entre los niños y adolescentes. Los padres no saben dónde poner el límite. El abuso de estos dispositivos puede derivar en problemas de conducta.

A pesar de que aún no ha recibido ningún caso de adicción a la tecnología, una especialista sí cuenta numerosas ocasiones en los que el abuso del móvil ha sido un importante factor dentro de un problema peor. Por ejemplo, les llegan adolescentes con mala conducta o que de repente empiezan a suspender. Muchas veces son los padres los que comentan que esto ocurre desde que su hijo se pasa todo el día con el móvil.Adolescente distraída en clase con su móvil

Por otro lado, la Unión de Asociaciones Familiares (UNAF) advertía de que el uso del móvil y de las redes sociales es la principal fuente de conflicto familiar. El uso masivo de éstos puede derivar en problemas que afecten negativamente a los estudios o a las relaciones con parientes y amigos.

Pero ojo, tampoco se debe caer en una actitud antitecnológica. El problema no son las nuevas tecnologías, el problema es su mal uso. De hecho, éstas pueden ser una gran ayuda para muchas cosas en el día a día.

1. Da ejemplo y evitar el estímulo

En primer lugar y ante todo, da ejemplo. Si tu hijo te ve enganchada todo el día al teléfono ¿qué le vas a exigir a él? Va a resultar inadecuado que le digas que solo se usa en determinados momentos. Hay que evitar que el hogar se transforme en una “pensión compartida”. Durante las cenas se debe prescindir de la televisión y de otros dispositivos. La familia debe hablar, comentar qué tal les ha ido el día. Estos aparatos actúan como intrusos que interfieren en las conversaciones.

Evita el estímulo. Al niño le va a resultar mucho más fácil no pensar en la tablet o el móvil si no lo ve. Es algo de sentido común, aunque algunos padres no lo tienen en cuenta. Así que durante unos días, lo más sensato puede ser no tener los móviles, tablets o consolas a la vista.

2. Pactar momentos para su uso y no castigar

Privarles de toda tecnología no es el mejor remedio. En una etapa en la que la integración entre iguales es esencial, las redes sociales se han convertido en la principal vía de los adolescentes para conseguirlo. Han crecido pegados a ella y forma parte de su identidad. Aislarles de todo ello no puede provocar más que un efecto rebote. Cuando recuperen el móvil, lo usarán a lo loco.

El quid de la cuestión no está en prohibirlo, sino en enseñar a usarlo, pero eso requiere tiempo. Según informó la UNAF, solo un 1% de los conflictos acaban en un proceso de mediación. Es aquí donde se trabaja para que padres e hijos alcancen un entendimiento una vez enraizado el conflicto. Es conveniente, sin embargo, establecer ciertas pautas desde un principio.

Niño con la tablet en la mesa a la hora de comerEl niño, sobre todo si tiene entre 2 y 4 años, puede experimentar momentos muy frustrantes si está acostumbrado a jugar con el dispositivo a todas horas y, de la noche a la mañana, se encuentra que no tiene acceso al móvil con la misma frecuencia de antes. Es totalmente natural y normal. El niño se enfadará, se frustrará y tendrá rabietas. En lugar de enfadarnos con él o ella, lo más adecuado para ayudarle a superar su frustración es ser pacientes, comprenderlo y ayudarle a superar el mal trago con amor y confianza.

Una buena idea sería elegir un día para su uso. Para ayudarle a desengancharse será muy provechoso usar días en los que podamos salir a la calle o estar en entornos distintos. Por eso, es mejor comenzar el desenganche en una semana soleada en la que vamos a poder salir a la calle, en lugar de una semana lluviosa en la que lógicamente podemos pasar más horas metidos en casa.

3. Desconectar todo a la hora de dormir

Cuando se vayan a dormir lo idóneo es que no se lleven el móvil al cuarto. Dormirán mejor cuando no haya estímulos visuales ni auditivos en el dormitorio. Si lo usan como despertador, pueden sustituirlo por uno de verdad.

Los aparatos electrónicos afectan a la calidad del sueño. Estimulan áreas del cerebro que no permiten descansar bien, lo que se traduce en nerviosismo, irritabilidad y cansancio. Por tanto, fuera tecnología para dormir. Lo mejor y más relajante, sustituirlo por un libro.Niño en su habitación con el móvil por la noche

La solución pasa por establecer ciertos límites. Una línea divisoria que, por lo repentino, muchos padres no han tenido muy claro dónde ubicarla. Es una tecnología que ha llegado tan rápido que los padres no han sido capaces de adaptarse a ella. Antes, prohibían que los hijos tuvieran una televisión en su cuarto, pero no han hecho lo mismo con el móvil. Esta falta de imposiciones, de aleccionar sobre cuándo sí o cuándo no, da vía libre a los más jóvenes para saltarse los buenos hábitos, como el desayuno o la hora de acostarse.

4. Enseñarle a usarlo respetando a los demás

Tienen que aprender que hay que apagarlo o silenciarlo en ciertos lugares públicos donde pueden molestar a los demás, como el cine. Procura que cuando vaya andando, esté pendiente de por dónde va y de los semáforos, no del teléfono. Si se visita a familiares, como los abuelos, no estar todo el rato enganchado al móvil, si no conversar con ellos.

Debes razonar con el menor unas normas respetuosas hacia terceros sobre contenidos, fotos y vídeos. Qué se puede y qué no se puede compartir con otras personas. Que no debe distribuir aquellas fotos o vídeos que sean de otros sin su autorización, y/o que puedan perjudicar la imagen de terceros.

5. Ejercer un control saludable

Debes observar el uso que tus hijos hacen del móvil y aprender a utilizar lo que ellos usan. El móvil no debe separarnos por ser un instrumento con una tecnología o lenguaje por nosotros desconocidos.

Además, instala filtros parentales, programas que eviten un uso indebido del teléfono o impiden el acceso a determinados contenidos. Los móviles disponen de numerosas aplicaciones educativas. Es importante explorar estas opciones con nuestros hijos para que perciban que un móvil tiene muchas posibilidades que pueden servir de apoyo y complemento a su proceso educativo.Niño hablando por teléfono en la calle

También debes supervisar qué páginas visita, qué amigos tiene en las redes sociales… Para todo esto existen múltiples filtros parentales. No se trata de tenerlo todo controlado. Hay que confiar en ellos, pero debes vigilar ciertos aspectos para los que ellos no tienen todavía suficiente madurez.

Puedes contratar una tarifa limitada para que hagan un uso racional. Que comprendan que las cosas no se regalan ni se pueden despilfarrar, si no que se debe hacer un consumo responsable. De este modo lo educarás no sólo en las tecnologías, también de cara al consumo de ropa, caprichos, etc.

6. En la medida de lo posible ofrece alternativas incompatibles

Los ratos que el niño esté en casa y los momentos en los que suele jugar con el dispositivo pueden ser los más complicados. En estos momentos algo que puede ayudar al niño es hacer cosas totalmente incompatibles con usar el dispositivo. Cualquier actividad que tenga sus manos ocupadas, como dibujar, hacer plastilina o montar a caballito sobre los lomos de papá o mamá ayudarán.

También cualquier actividad que sea difícil realizar mientras miras el móvil, como subirse a un columpio o montar en su triciclo. Todas estas actividades incompatibles con el uso del móvil ayudarán a que sus ganas de usarlo no ocupen su cabeza. A la hora de la cena, podemos reemplazar el móvil por juegos como el veo, veo, o cantar canciones. También podemos leerle un cuento. Así, también estamos jugando a la distracción y la transición será más llevadera. De paso, los libros resultan más beneficiosos para los niños porque ayudan a enriquecer el vocabulario. Le podemos preguntar si prefiere dibujar o hacer un lego, si quiere que le leamos un cuento o pedirle que decida si quiere ponerse un disfraz o hacer una cabaña.

7. Reforzar los progresos con afecto y juego

Pocas cosas pueden ayudar tanto a un niño a sentirse bien y fortalecer su confianza como el afecto y juego de sus padres. Cambiar el tiempo libre del móvil o tablet con momentos de cariño y de calidad madre-hijo o padre-hijo harán que el niño asocie los ratos sin dispositivo con momentos de máximo disfrute y ayudará a que se olvide antes de su enganche.Niño entretenido con el móvil de sus papás

Todos los niños pueden superar ese enganche y vivir y crecer felices sin utilizar el móvil o tablet de sus padres a todas horas. Ya tendrán edad para utilizarlos con responsabilidad. Para conseguirlo es tan importante saber poner límites, normas claras y mantenerse firme, como darle grandes dosis de amor, cariño y tiempos de calidad. Actuar con comprensión, cariño y paciencia ayudará a que el niño vaya interiorizando las nuevas normas y se sienta satisfecho y tranquilo gracias a vuestro apoyo.

Resumiendo

Está claro que enchufar a los niños al móvil de vez en cuando puede ser muy socorrido. A veces, es difícil dar de comer al niño, o esperar en el pediatra sin ponerle el móvil, pero el esfuerzo merece la pena. Ese momento “complicado” que podemos tener hoy redundará en mejor capacidad de concentración o paciencia en un futuro.

Con paciencia, sentido común y estas claves que te hemos dado sobre cómo evitar que tus hijos sean adictos al móvil o a la tablet, conseguirás que poco a poco dejen de tener una necesidad a estos dispositivos y lo usen de manera razonable. Sabemos que es una época difícil, pero no desesperes, recuerda que tú también la pasaste y tanto tú como tus padres sobrevivisteis.

Que nuestros hijos sean nativos digitales no los condena a una vida de adicción al móvil. Está en nosotros gestionar su uso para evitar que sean abducidos por la pantalla. Pero como en todo lo que respecta a la educación de los hijos, lo principal es el ejemplo que les damos. Las nuevas tecnologías no son el diablo, ni mucho menos, nuestros hijos son afortunados al haber nacido en esta era tecnológica. Es más, es imprescindible que los niños se acerquen a las nuevas tecnologías desde que son pequeños. Pero todo en su justa medida, ya que una sobreexposición al mundo digital puede afectar su crecimiento social y emocional.

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