La técnica del rinoceronte naranja para evitar gritar a nuestros hijos

la técnica del rinoceronte naranjaAnte un comportamiento inapropiado y retirado de nuestros hijos, es normal que los nervios nos puedan y acabemos gritándoles más de lo que deberíamos. Cuando lo hacemos, liberamos nuestra tensión rápidamente, pero con ello no les enseñamos nada bueno ni constructivo y, normalmente, nos arrepentimos y sentimos culpables al momento de hacerlo.
Para remediarlo, hay un nuevo método. Nos referimos a la técnica del rinoceronte naranja. La mayoría de los padres que han seguido esta técnica han conseguido evitar gritar a sus hijos o, por lo menos, han disminuido considerablemente estas viscerales reacciones.

Su lema es tan claro como efectivo:

No puedo controlar siempre las acciones de mis hijos, pero sí puedo controlar siempre mi reacción.

El gritarles o darles un cachete en los momentos de tensión, son la muestra de nuestro fracaso como padres y educadores en esas situaciones. Los gritos nos indican que debemos mejorar y buscar otros métodos para solventar esos momentos en que nos sentimos sobrepasados.

La autora de esta técnica sabe que dejar de gritar de la noche a la mañana no es nada fácil. Por eso nos recomienda que, cuando sintamos la necesidad de gritar en los primeros días del reto, lo hagamos donde los niños no nos vean. Poco a poco iremos cambiando las voces por silbidos u otros ruidos hasta lograr dominarlo.

7 consejos de la técnica del rinoceronte naranja

La creadora de la técnica del rinoceronte naranja, harta de gritar asiduamente a sus hijos, se percató que cuando estaba fuera de casa apenas les gritaba por lo que la gente pudiera decir. Entonces pensó que si no lo hacía fuera ¿Por qué no era capaz de lograrlo en casa?

1. Proponerse un tiempo objetivo

Según ella, es fundamental comenzar reconociendo que la relación paternofilial necesita un cambio. Después hay que comprometerse con uno mismo fijándose un tiempo asumible sin gritar a los niños. Por ejemplo, empezar por un fin de semana completo, una semana, un mes…Mama histérica por culpa de sus hijos

2. Hacer partícipe a nuestro entorno

Cuando explicamos a nuestra propia familia y amigos nuestro reto y lo que pretendemos conseguir con el, nos crearemos una presión positiva que nos ayudará a no fallar y no desistir en caso de situaciones en las que nos sintamos superados.

3. Tener algo naranja siempre con nosotros para no olvidar el reto

¿Por qué se llama la técnica del rinoceronte naranja? La autora eligió al rinoceronte por su piel gruesa y dura, que les protege como una coraza. Según dice: Los rinocerontes son animales tenaces y vigorosos que son naturalmente pacíficos, pero muestran un comportamiento agresivo cuando son provocados. Y el color naranja por ser vital, enérgico y cálido.

Para tener presente nuestro reto, podemos llevar siempre con nosotros alguna prenda o complemento (anillo, pulsera…) de ese color. También es efectivo para visualizar nuestro compromiso si tenemos algún adorno naranja por casa. Así, cada vez que lo veamos recordaremos que tenemos que respetar el reto..

3. Hablar con una voz que les haga gracia

Seguro que hay momentos en los que estamos deseando gritarles. Pero, ¿y si en vez de eso les desconcertamos por completo haciéndoles reír antes de explicarles qué están haciendo mal? Para ello, podemos poner la voz de un robot, de un dibujo animado… Así, llamaremos su atención y relajaremos el ambiente. Poco después podemos comenzar a decirles qué es lo que han hecho mal y porqué no deben hacerlo.

3. Acordarse que son niños

Aunque parece lógico pero, en algunos momentos de crispación, nos ponemos a su nivel y olvidamos que son niños y no hacen las cosas con maldad ni con mala intención. Si nos autoconvencemos de los que son, niños, aceptaremos y comprenderemos algunas situaciones y actitudes. En cualquier caso y, ante cualquier reacción, es a nosotros a los que nos corresponde actuar como adultos, es decir, de manera menos visceral y más controlada.

4. Desconectar por un momento

Según la creadora podemos desconectar de varias formas. Ella nos aconseja tres métodos: Cerrar los ojos y pensar en un lugar idílico; Ponerse los cascos y escuchar una canción; O alejarse del problema por un momento.Lugar idílico lleno de paz

En el primer caso, cierra los ojos y piensa en un lugar relajante para ti. Ese sitio donde puedes encontrar la paz. Unas escogerán una playa, otras un bosque, unas cataratas… En el segundo caso, ponte los cascos con tu canción favorita en el momento de tensión y en vez de gritar, canta. En el último caso, cuando tengas muchas ganas de gritarles, debes apartarte unos segundos, salir de la habitación. Lo que se quiere conseguir con todo esto es evadirse del momento de conflicto y relajarse durante ese tiempo de emociones tensas.

5. Corre y sacude tu cuerpo

Hay veces que para liberar tensión viene fenomenal darse una carrera, dar unos saltos o incluso bailar. El ejercicio físico libera endorfinas, que frenan el mal humor y ayudan a expulsar el enfado.

También existen otras alternativas, como aplaudir hasta que los peques paren de portarse mal, contar hasta cien, intentar cambiar el grito por un susurro… Así lograrás canalizar mejor la rabia y cambiar tu respuesta y la actitud de tus hijos en momentos complicados.

Si seguís estos consejos, afianzaréis vuestra relación sin renunciar a las normas y límites, básicos para una correcta educación. Los niños y niñas merecen y necesitan unos padres comprensivos, pacientes y dialogantes. A lo largo de su vida darán con personas menos tolerantes, entonces, tendrán las herramientas necesarias para afrontar esas situaciones.

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