Ventajas e inconvenientes de que los niños salgan a la calle

niños en la calle tras el confinamientoDesde el pasado domingo 26 de abril, los niños menores de 14 años pueden salir a la calle acompañados por un adulto, siempre bajo ciertas medidas de precaución y respetando en todo momento el distanciamiento social. Este tema se ha convertido actualmente en un asunto capital por la cantidad de diferentes opiniones al respecto. Incluso entre los especialistas no se ponen de acuerdo sobre qué sería mejor. Por ese motivo vamos a darte las ventajas e inconvenientes de que los niños salgan a la calle para que decidas cuál es la mejor opción.

Ventajas e inconvenientes de que los niños salgan a la calle

Algunos expertos coinciden en señalar que, el periodo prolongado que llevan los niños de confinamiento, pueden ocasionarles graves consecuencias psicológicas y emocionales. Otros, por el contrario, creen que los peques podrían, y deberían, aguantar perfectamente unos días más en sus casas, pues los inconvenientes sanitarios que resulten tras esta medida pueden ser más dañinos que permanecer confinados unos días más.

Opiniones a favor de una salida controlada

Las voces más a favor de que los niños abandonen progresivamente la cuarentena opinan que el gobierno ha pensado más en los perros que en los niños, salvo para hacer deberes. Creen que, de no haber terminado ya con el encierro, aunque sea poco a poco, habría afectado física y psicológicamente a los más pequeños.

Según estos, las salidas son fundamentales para el equilibrio mental de los menores. Eso sí, siempre respetando las indicaciones de las autoridades.

Los niños y las niñas necesitan tener esperanza. Deben saber que saldremos de esta situación. Tienen que tener una meta para el futuro. Por este motivo, es fundamental que sigan adelante, y en aumento, las salidas a la calle. Un poco de aire es un tesoro para su salud mental, opinan.Niña y niño con el horizonte de fondo

Un detalle no menor es el hecho de apuntar a la necesidad existente de sacar de casa y romper la monotonía de los niños y niñas que habitan en domicilios con problemas, bien generados por la propia pandemia (familiares fallecidos o ingresados, padres y madres que trabajan en el ámbito sanitario…), o bien niños y niñas con “vulnerabilidades previas” (violencia doméstica y hogares con ambientes tóxicos, mala alimentación, problemas de atención, ansiedad o depresión…) Estos niños, especialmente, necesitan salir para distraerse y abstraerse de una realidad que, en su situación, hace más difícil el confinamiento.

Opiniones en contra de abandonar ya el confinamiento

Por el contrario, voces como la de la presidenta de la Asociación Nacional de Pediatría, María José Mellado, ha manifestado estar radicalmente en contra de estas pequeñas salidas tan pronto. Ella creía, prudente y deseable, que los más pequeños hubieran permanecido en sus casas unos días más al ser transmisores silentes.

Además, pone de manifiesto la extraordinaria resistencia de niñas y niños a adaptarse a cualquier situación adversa. Señala que son muchos los menores que han salido adelante después de enfrentarse a guerras, desastres naturales, hambrunas, crisis económicas, terrorismo…

Niños sufriendo la guerra

Otras voces en contra de que los niños ya hayan comenzado a salir creen que sería imperdonable que tras lo que hemos pasado estas semanas, lo que han soportado los sanitarios y las cifras de vidas perdidas, vuelva a haber un pico de contagios por la relajación de las medidas o por decisiones erróneas.

Las voces que creen que ha sido una medida prematura, apuntan que los niños pueden ser vectores asintomáticos. Opinan que necesitamos más datos que aún no tenemos y otros requisitos previos para tomar este tipo de medidas. Entre ellos test rápidos masivos para toda la población y no sólo para el personal esencial, fase a la que aún no hemos llegado. O contar con excedentes de EPIs para atajar un posible rebrote. Además de esto, afirman que la adversidad continua causa mayor daño que el estrés temporal, por muy elevado que éste sea.

Es muy difícil posicionarse sobre las ventajas e inconvenientes de que los niños salgan a la calle. Lo ideal sería encontrar un equilibrio razonable entre las necesidades físicas, mentales y emocionales de niños y niñas y la contención del virus. ¿Tú qué opinas?

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